Exigen ciudadanos que entre el Ejercito al quite con tantos invasores y boqueos en el Istmo.


Punto Critico.
La semana pasada fue caótico para la sociedad juchiteca. Los diversos grupos que traen un encono contra otras organizacio

nes rayaron en la estulticia, pues en vez de privilegiar el dialogo promovieron la violencia, desencadenando de esa manera un escenario que detestamos todos, porque lacera y nos exhibe como un pueblo bárbaro.
Juchitán ya no puede seguir siendo rehén de nadie, ni siquiera de nuestras nefastas autoridades que a la hora del conflicto prefieren guardar un silencio cómplice. Se esconden y dejan todo al garete.
Al pueblo de Juchitán qué le importa la situación de los taxistas y el enfrentamiento con las autoridades y los grupos que lideran a  los mototaxistas. Ya basta de dejarle caer la carga de su cochinero a los ciudadanos que nada tenemos que ver en el juego perverso de intereses mezquinos que solo beneficia a unos cuantos.
Desgraciadamente tan conflictito se ha vuelto la situación de nuestra ciudad que, muchos ciudadanos y algunos grupos de civiles, sobre todo los que han sido afectados directamente, como los dueños de las tierras invadidas por la  COCEI y el PRI,  han tenido que organizarse para defender sus propiedades. Si el gobierno no interviene a tiempo para desalojar las tierras, un enfrentamiento de cruentos resultados puede sorprendernos en el transcurso de esta semana.
Porque el intento de desalojo realizado por la fuerza pública no ha sido suficiente para obligar a los invasores a desistirse de la terca necedad de quedarse con los predios ajenos. Por la mañana los corretean pero al rato vuelven, valiéndoles un comino la presencia policiaca.
Quienes ayer mismo marcharon por las calles y están dando la cara, porque están dispuestos a defender lo suyo, no parecen dispuestos a ceder pasivamente sus propiedades a los invasores que son repudiados por la sociedad en general que igual ya está harta de la práctica nefasta que asumen los partidos políticos para incrementar su clientela política.
Ahora y frente al desorden que el pasado fin de semana pudo teñirse de trágica, la sociedad en su conjunto, pero principalmente quienes marcharon ayer exigen a la sociedad juchiteca a organizarse contra todos los lideres que encabezan los desmanes que tanto daño hacen a Juchitán, se exige al gobierno del estado la presencia del ejército para restablecer en Juchitán el Estado de Derecho.
La ley está siendo violentada y cuando ya no hay condiciones de certidumbre para la ciudadanía y estabilidad social para las inversiones que realizan aquí diversas empresas, -se habla ya de seguridad para todos- es necesario que el gobierno mande al ejército para mantener el orden y la paz social.
Entonces, muchos de estos vándalos, dirigentes corruptos que han vivido a expensas del pueblo juchiteco y para asegurar su status han tenido que echar mano de la violencia, van a gritar, pondrán el grito al cielo, seguramente se darán golpes de pecho y acusarán al gobierno de represor, pero la sociedad ya no está dispuesta a escucharlos, a secundarlos, llegó la hora de aplicarles la ley.
Los grupos del transporte están incluidos. La gente ya está harta de la imbecilidad con que se conducen los taxistas y sus patrones. Si no respetan a la ciudadanía, entonces la ciudadanía no tiene porqué respetarlos.
El pasado fin de semana demostraron lo que son, unas hordas salvajes que no les importó amenazar con hacer explotar un carro en las instalaciones de la gasolinera Cristóbal colón. En que mente estúpida se fraguó la idea y contó con el aval de un buen número de ignorantes que, con tal de alcanzar sus objetivos fueron capaces de poner en riesgo la vida de la sociedad.
Esa acción es condenable. La sociedad no puede quedar con los brazos cruzados viendo como unos cuantos desalmados pretenden hundirnos en la destrucción con tal de alcanzar las canonjías y prebendas a que están acostumbrados.

En todo esto la mano que mece la cuna es el gobierno de Gabino Cué que desde un principio y con su cerrazón ha abonado a favor de la violencia. Cuanta apatía y cinismo ha demostrado el tan cacareado gobierno del cambio que a propósito, para que sus socios nefastos tengan votos, permiten la violación de la ley.
¿Porqué no ha querido el gobierno actuar contra los invasores de tierras?¿Porqué no ha metido en cintura a los mototaxistas, obligando al sector a respetar los acuerdos signados por sus dirigentes?¿Acaso esperan que corra la sangre para decidir actuar?, si es así, qué jodidos están los que un día prometieron que cambiarían el destino de Oaxaca, y prometieron que no les temblarían las manos para aplicar la ley, ¿qué les pasa entonces?¿qué esperan?.


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